miércoles, 13 de marzo de 2013

230001.

"- Lo que no logro entender es si estas chicas son de veras ingeniosas o tienen mucha suerte.
- No me importa. El cerebro te lleva a un punto y la suerte siempre se acaba."


~ "Thelma y Louise", 1:41.

Siempre me dio curiosidad encontrarme con esos dúos de mujeres que parecen ir juntas a todos lados. Uno se acostumbra a que, si ve una, la otra anda por ahí nomás; y a veces cuesta convencernos de no estar viendo doble. Es como una simbiosis... ¿Dónde empieza? ¿Cómo es el momento del primer contacto? ¿Cuándo descubren que se convertirán en Thelma y Louise? Y con el tiempo empiezan a parecerse cada vez más... gesto a gesto, expresión a expresión, su personalidad parece convertirlas en una especie de esquizofrenia invertida que nos pone ante dos cuerpos con una sola alma. Y así configuran amistades, enemistades, sociedades y parejas. Así uno las conoce juntas y las encuentra cada tanto, sabiendo que se va a ahorrar contar la misma historia dos veces.

Entre las Cuerdas de la Teoría y con la soga al cuello. *
¿Habrá estado Sebastián Villar Rojas pensando en estas curiosidades antropológicas cuando se sentó a escribir el guión? La verdad es que no tengo ni idea. Pero elegí imaginarme que sí. Que tomó uno de estos pares de minas, lo aisló, y empezó a imaginarse qué pasaría si todo lo que dicen que van a hacer, lo hicieran.

En una realidad que nos ofrece demasiada información, que muchas veces nos ayuda a generarnos problemas por su excesiva oferta de soluciones, dos mujeres deciden sobrevivir. Y hacen lo que hay que hacer para sobrevivir: actuar. Un proyecto común, que empieza siendo simple, accesible (como vender ropa en una feria) es el punto de partida para que cada una de las personajes ponga de manifiesto sus cualidades, eso que las hace únicas, como para no desaparecer del todo en esa tribu de dos miembros. Eso que hace que la otra dependa de ella, y también la vuelve dependiente.

Los discursos mentales se encarnan en el texto de la obra que uno no termina de saber si es realista, paródica o trágica. Ahí, en la burbuja ascéptica del escenario, el recorte del comportamiento humano nos hace encontrarnos con una charla de oídos sordos, de información lanzada como vómito bulímico: Sin masticar, sin digerir. Una charla en que las individualidades se expresan y se exigen, se exponen y se deforman sin que parezca haber un intercambio real. Un muro de facebook, palabras e imágenes sin cuerpo.
Ecos de la flexibilización laboral. *
Un temita el Pity Álvarez nos acompaña al cambio de escena, o a irnos si no nos gusta lo que estamos viendo. Pero lo que estamos viendo en ese momento es a las chicas que se cambian con las cortinas abiertas y, esto hay que decirlo, es todo un espectáculo. Es tan real ver a un actor (sobre todo a una actriz, guiño machista) cambiarse la ropa, que ese solo momento (que también invita a la charla con el acompañante de turno) junta la intensidad necesaria para que tenga sentido. Es la ventaja de que las cosas ocurran en un escenario: Parecen más reales.

Y entonces irrumpe de nuevo lo onírico: Pasó tiempo, pasó algo. La segunda escena revela la flexibilidad de las actrices (Cecilia Patalano y Agostina Prato) que parecen ahora dos personas distintas, otra vez. Empieza a ponerse un poco más en juego el cuerpo y nuestra percepción se transforma para llevarnos a todos a 10.000 pies de altura. Y este será el momento más alto de la obra, porque después de eso todo lo que ocurra nos irá haciendo poner cada vez más los pies en la tierra: Las formas de seducción, la superficialidad de las relaciones, los excesos, el absurdo, la vida social, la amistad, el capricho, la necesidad, el sustento, los recuerdos... La vida que existe detrás de conseguir el pan para mantenerla, y que muchas veces se termina limitando a eso.

De eso se trata para mí el teatro: Es una foto de cómo nos verían vivir si nos vieran desde afuera, desde lejos. Se trata de ofrecernos otra perspectiva de lo que hacemos todos los días. De permitirnos cambiar de punto de vista por un ratito; para después salir de la sala por esa puerta que conduce a nuestro escenario, ese donde los actores somos nosotros, donde las decisiones y el criterio artístico es el nuestro aunque la escenografía sea prestada... y vivir con lo que hemos visto, vivir gracias a esto, crecer gracias a esto.

Y, esto también hay que decirlo: Shakespeare's not dead.

https://www.facebook.com/230001Teatro
Por cierto, los que hayan leído esta crítica y tengan ganas de ver la obra, llamen para reservar y avisen que es de parte mía, así los anotan para un dos por uno (no sé cuánto durará la promo). ¡Abundancia y a llenar las salas!

Gracias.

* Todas las fotos son de Rafael Beltrán (https://www.facebook.com/rafael.beltran). Gracias también a él.